Finanzas y mercados
El Gobierno combinó recursos propios —colocación del Bonar29 en diciembre de 2025, venta de hidroeléctricas y remanente de compras del Tesoro en el MULC— con financiamiento vía REPO con bancos internacionales, y cubrió los USD 4.200 M entre capital e intereses con vencimiento el 9 de enero, un pago que el mercado ya tenía mayormente priceado.
El primer vencimiento del año fue por aprox. USD 4.200 millones (M) correspondientes a bonos Globales y Bonares (aproximadamente USD 2.700 M de capital y USD 1.500 M de intereses), en el que el pago neto a acreedores privados ascendía a USD 3.526 M. Para afrontarlo, el Tesoro disponía de aproximadamente USD 2.200 M – producto de la emisión del Bonar AN29 por USD 910 M, aprox. USD 500 M de ingresos provenientes de la privatización de represas hidroeléctricas y compras en el MULC. Esto, estimamos se complementaría con unos USD 2.000 M obtenidos a través de una operación de REPO (los cuales el Tesoro debió comprarle con pesos al BCRA).
La operación de financiamiento se estructuró con seis bancos internacionales de primera línea mediante un pase pasivo (REPO), utilizando como colateral títulos BONARES 2035 y 2038. El monto total fue de USD 3.000 M, a un plazo de 372 días. La tasa pactada equivale a la SOFR en dólares (actualmente en torno al 3,4%) más un spread promedio de 400 puntos básicos, lo que arroja una tasa efectiva cercana al 7,4% anual. El menor plazo y la entrega de garantías permitieron obtener un spread más bajo, reflejando que, dada la actual prima de riesgo soberano, el acceso a financiamiento sin colateral y a mayores plazos continúa siendo limitado. Dado que no se utilizaría el total del financiamiento obtenido vía REPO, quedaría un remanente que podría destinarse tanto al refuerzo de las reservas internacionales como a cubrir, total o parcialmente, el próximo vencimiento de deuda previsto para el 9 de julio.
En lo que resta del 2026, el país enfrenta vencimientos en moneda extranjera por US$ 18.000 M. El Tesoro deberá pagar US$ 4.300 M al FMI (aunque recibiría desembolsos por US$1.900M), US$ 4.600 M a organismos internacionales y US$ 4.200 M de Bonares/Globales (en torno a US$3.500 M en manos de privados). Mientras que el BCRA US$2.600 M de BOPREAL y, teóricamente, US$2.500 M del tramo activado por el gobierno anterior del swap con China.
En paralelo, a partir del segundo día hábil de enero, el BCRA dio inicio al nuevo esquema de acumulación de reservas. En cinco ruedas logró compras por USD 218 M. De sostenerse este ritmo, el objetivo oficial de acumular USD 10.000 M en el año podría resultar alcanzable; no obstante, el proceso no es lineal y su evolución deberá ser monitoreada de cerca, dado que se trata de uno de los factores más necesarios para la sostenibilidad del programa económico.
De cara a la próxima semana, dada la reciente volatilidad de tasas -la caución a un día superó el 60% de la semana previa, mientras que las tasas de las LECAPs se encuentran por encima del 33% a 1 año- en parte por falta de liquidez en el sistema, la atención estará puesta en la licitación en pesos ($9 bn) y en el comportamiento del rollover. Dada la posición de pesos del Tesoro tras el pago de la deuda en el BCRA ($ 3,6 bn), la presión está dada para lograr un alto rollover, por lo que no esperamos una baja considerable de las tasas. En cuanto al riesgo país, será clave observar si, tras el pago de la deuda y la continuidad del proceso de acumulación de reservas, se consolida una compresión que permita volver al mercado internacional de manera más contundente. Para ello, será necesario que el spread logre perforar y sostenerse por debajo de al menos los 450 puntos, acompañado tanto por avances en las reformas locales pendientes como por un contexto internacional favorable, un factor determinante para Argentina.
Economía
En términos de actividad económica, el 2025 habría cerrado con un crecimiento cercano al 4,0%, funcionando como un rebote tras la contracción de -1,3% registrada en 2024. No obstante, el año dejaría un arrastre estadístico prácticamente nulo —en torno al 0,1%—, por lo que se proyecta para 2026 una expansión del nivel de actividad del orden del 2%. Se trataría de un crecimiento moderado, pero crecimiento al fin, que implicaría dos años consecutivos de expansión económica, algo que no se observa desde 2010-2011 (excluyendo el rebote postpandemia de 2021-2022).
Respecto a los últimos datos de actividad económica, noviembre se presentó como un mes complicado en general, mientras que diciembre habría presentado un repunte. En noviembre, tanto la industria como la construcción atravesaron un mes adverso: la industria registró su tercera caída mensual consecutiva (-0,6%) y se ubicó 5,5% por debajo del nivel de diciembre de 2024, aunque acumula un crecimiento promedio del 2% en el año. Por su parte, la construcción cayó 4,1% mensual y se encuentra 4,8% por debajo del nivel interanual, pese a mostrar un crecimiento promedio acumulado de 6,6% hasta noviembre. Respecto al inicio de la gestión actual, se encuentran entre los sectores perdedores, especialmente construcción (-23,7% con respecto a noviembre de 2023).
Respecto a otros sectores, la pesca también mostró un desempeño negativo en noviembre, con una caída mensual de -5,8%, aunque se mantiene 10,6% por encima del nivel de diciembre del año pasado. En contraste, la minería registró una variación mensual positiva de 1,1% y se ubicó 5,9% por encima del nivel de diciembre de 2024 (y +9,3 vs. noviembre de 2023, reflejando el dinamismo sostenido del sector).
Por su parte, los primeros datos de diciembre sugieren una reversión parcial de las caídas observadas en noviembre en la mayoría de los indicadores. El índice Construya —que ya había registrado una caída de -7,1% en noviembre— mostró una recuperación parcial de 3,3% en diciembre. Una evolución similar se observó en los patentamientos de autos, que tras caer 18% en noviembre (sin estacionalidad) repuntaron 6,5% en diciembre, al igual que la producción automotriz, que pasó de una contracción de 13% en noviembre a un crecimiento de 23% en diciembre. En la misma línea, los préstamos al sector privado revirtieron parcialmente su caída, al crecer 1,1% en diciembre luego de retroceder 1,7% en noviembre.
De cara al 2026, el crecimiento aún moderado resultaría exigente en términos de dinámica: alcanzar una expansión anual del 2% requeriría un avance promedio de 0,75% por trimestre (≈0,2% mensual), un ritmo superior al observado en los últimos años (desde 2022 el crecimiento trimestral promedio fue cercano al 0,3%). En este contexto, la mediana de las expectativas del Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) del BCRA, que proyecta un crecimiento del PBI de +3,5%, luce optimista. Aún bajo un escenario de rebote excepcional —comparable a un año particularmente favorable como 2017, cuando el crecimiento trimestral promedio rondó el 1,1%—, el crecimiento de 2026 difícilmente superaría el 3%, lo que permite interpretar ese valor como un techo plausible para este año.

