Economía
La actividad económica cayó 0,5% mensual en mayo y encadenó su segundo retroceso consecutivo, tras el -1,5% de abril. El dato rompe la lógica de “serrucho” que venía exhibiendo la serie —meses de caída alternados con rebotes—. En la comparación interanual apenas creció 0,2%, mientras que el acumulado de los primeros cinco meses de 2026 muestra una expansión de 1,7%.
La apertura sectorial muestra que, dentro de ese +0,2% i.a. los sectores en contracción neutralizaron por completo el aporte de los ganadores: Agro (+4,6% i.a.) y Explotación de minas y canteras (+15,7% i.a.) aportaron en conjunto 1,2 p.p. al crecimiento interanual, mientras que Comercio (-4,3% i.a.) e Industria manufacturera (-5,6% i.a.) restaron 1,3 p.p. La expansión se concentra en actividades transables y capital intensivas, mientras que a los sectores intensivos en empleo y orientados al mercado interno les sigue costando arrancar.
Esa composición es la que limita que la recuperación se derrame sobre el empleo. Los sectores perdedores destruyeron 165.000 puestos asalariados registrados privados desde noviembre de 2023 (-5%), con industria en 83.000 puestos menos, construcción -61.000 y comercio -9.300. De esta forma, el empleo privado general acumula 235.000 puestos por debajo de aquel nivel (-3,7%) ya que los ganadores tampoco crearon empleo privado registrado. El conjunto de empleo en ganadores se ubica 32.000 puestos por debajo de noviembre de 2023 (-2,1%) y, tras leves subas al arranque del año, volvió a retroceder 0,1% en abril. En el acumulado de este año -diciembre de 2025 y abril- la industria perdió 18.000 puestos (-1,6%) y el comercio 12.500 (-1,0%), mientras la construcción sumó apenas 3.000 (+0,8%).
Al deterioro del empleo se suma la debilidad de los salarios. En mayo, las remuneraciones del segmento registrado volvieron a perder contra la inflación: avanzaron 1,8% nominal frente a un IPC de 2,1%, lo que implica una caída real de -0,3% mensual y de -3,4% interanual. Dentro, los privados registrados subieron cayeron -0,1% real mensual y -2,9% i.a.; y los públicos, -0,6% mensual real y -4,3% i.a. En el promedio de los primeros cinco meses del año, el salario registrado cayó 3,1% i.a. en términos reales, con privados en -3,2% y públicos en -3,0%.
El resultado es una masa salarial real del empleo formal privado debilitada simultáneamente por cantidad y por precio. No sorprende, entonces, ni la caída de la actividad en el bimestre abril-mayo ni las señales de que junio seguiría una tendencia de neutra a negativa. Los datos adelantados del mes lo respaldan: la recaudación ligada a la actividad se mantuvo en terreno negativo (-2,5% i.a. real; -2,4% en el acumulado del primer semestre), el crédito cayó 6,7% i.a. real —aunque acumula una suba de 4,6% en el semestre— y los patentamientos de autos retrocedieron 12,8% i.a. real (-10,3% i.a. en el acumulado). En sentido contrario, el patentamiento de motos se cuenta entre los pocos indicadores en alza (+42% i.a.; +43% en el semestre), un dato que, más que señalar recuperación, refleja el desplazamiento del consumo hacia bienes de menor valor. Para el año seguimos proyectando un crecimiento en torno al 2,5% anual, aunque, en vistas de la dinámica del primer semestre (inferior al +2% i.a.), esto requeriría que en el segundo semestre la actividad recupere dinamismo.
Finanzas y mercados
Moody’s elevó esta semana la calificación soberana de Argentina a B3 y modificó la perspectiva de estable a positiva. No obstante, la agencia considera que, salvo la materialización de un shock significativo, resulta poco probable una nueva revisión de la calificación antes de las elecciones del 2027. Si bien el riesgo país se comprimió tras el anuncio, posteriormente volvió a aumentar como consecuencia del deterioro del contexto internacional, manteniéndose por encima de los 400 puntos básicos.
El pasado miércoles, Moody’s, la tercera de las principales agencias calificadoras, elevó la calificación soberana de largo plazo de Argentina desde Caa1 hasta B3, equivalente a una calificación B- en las escalas de Fitch y S&P, y modificó la perspectiva de estable a positiva. La perspectiva positiva refleja que la agencia considera posible una nueva mejora de la calificación en los próximos 12 a 18 meses, siempre que continúe consolidándose el escenario macroeconómico. No obstante, según lo señalado, resulta poco probable que una nueva revisión tenga lugar antes de las elecciones. La mejora se sustentó en la consolidación de los superávits fiscales, la desaceleración de la inflación, el avance del proceso de liberalización económica y una mejor posición externa, impulsada por el crecimiento de las exportaciones, la inversión extranjera en los sectores de energía y minería y una recuperación del acceso al financiamiento externo. No obstante, la calificadora señaló que las elecciones de 2027 serán el principal factor para monitorear para una futura mejora de la nota.
Moody’s también elevó el techo de calificación en moneda local hasta Ba3 y en moneda extranjera hasta B1. Sin embargo, destacó que el bajo nivel de reservas internacionales continúa siendo uno de los principales factores que limitan una mejora más acelerada de la calificación. Si bien el stock aún resulta reducido, reconoció que los flujos externos mejoraron gracias al mayor dinamismo de las exportaciones y a una mayor disponibilidad de divisas. La agencia también valoró el respaldo político y social que ha logrado la consolidación fiscal, considerando que el superávit dejó de depender únicamente de decisiones de corto plazo y presenta mayores perspectivas de sostenibilidad. Con esta decisión, Moody’s completa un proceso que comenzó meses atrás con la mejora de calificación de Fitch y continuó con S&P, consolidando una mejora en la percepción del riesgo crediticio argentino.
Al comparar a Argentina con otros países que poseen una calificación similar, todavía existe margen para una mayor compresión del riesgo país. Mientras Ecuador opera en niveles cercanos a los 400 puntos básicos, otros emisores con una calificación equivalente, como El Salvador, presentan spreads inferiores a los 300 puntos básicos. Sin embargo, en el corto plazo consideramos difícil que esa convergencia se materialice. El deterioro del contexto internacional, el aumento de las tasas largas de Estados Unidos y la posibilidad de una política monetaria más restrictiva por parte de la Reserva Federal en los próximos meses podrían mantener elevada la prima de riesgo y limitar la apertura de una ventana favorable para una emisión de deuda en los mercados internacionales -al menos en el muy corto plazo-. Tras conocerse la decisión de Moody’s, el riesgo país cayó desde 438 hasta 410 puntos básicos. Sin embargo, el movimiento fue parcialmente revertido por el deterioro del contexto internacional, por lo que, salvo un nuevo catalizador local o una mejora en las condiciones financieras globales, vemos difícil una perforación sostenida del nivel de 400 puntos básicos en las próximas semanas.
A la mejora de la calificación soberana se suma la continuidad del acceso al mercado internacional por parte de emisores sub-soberanos. En este sentido, la provincia de Neuquén realizó su primera emisión internacional desde 2017, colocando USD 500 M con vencimiento en 2034 a una tasa del 7,35%. La operación recibió ofertas por más del doble del monto adjudicado, reflejando una sólida demanda por este tipo de instrumentos. De esta manera, en lo que va de julio las emisiones de deuda en los mercados internacionales por parte de privados y subnacionales ya superan los USD 1.400 M. Además de mejorar las condiciones de financiamiento, estas colocaciones contribuirán al ingreso de divisas en un segundo semestre que suele ser más desafiante desde el lado de la oferta. En la misma línea, en lo que va de julio el BCRA acumuló compras netas de divisas por USD 1.937 M, frente a las compras nulas registradas en igual período del año pasado, reforzando la mejora observada en el frente externo que sostiene la calificadora.

