Los días 29 y 30 de abril se llevó a cabo la 13° edición de Expo EFI, consolidándose como el principal espacio de encuentro entre el mundo económico, financiero y empresarial en Argentina. El evento, organizado por Invecq y Messe Frankfurt Argentina, mostró un salto de escala respecto a ediciones previas: contó con 7 auditorios, más de 120 conferencias, 300 disertantes y la participación de 150 empresas e instituciones. Se registraron más de 15.000 inscriptos y cerca de 8.000 asistentes presenciales.
El eje conceptual del Congreso Económico Argentino —“Economía en transición: estabilización, reformas y crecimiento”— reflejó con claridad el momento del ciclo: el debate dejó de centrarse exclusivamente en la estabilización y comenzó a incorporar, de manera más explícita, la pregunta por el crecimiento.
Entre los oradores se destacaron el presidente de la Nación, Javier Milei; el presidente de la Corte Suprema de Justicia, Horacio Rosatti; el ministro de Economía, Luis Caputo; el ministro de Relaciones Exteriores, Comercio Internacional y Culto, Pablo Quirno; el ministro de Desregulación, Federico Sturzzeneger; y el presidente del Banco Central de la República Argentina, Santiago Bausili. También participaron los gobernadores de Mendoza, Alfredo Cornejo, de Corrientes, Gustavo Valdés, y de Catamarca, Raúl Jalil. Además, de las figuras con desempeño público, formaron parte del debate los más destacados economistas, empresarios, periodistas y referentes del ámbito financiero y del mercado de capitales.
Desde el Gobierno, el mensaje fue claro: el programa de estabilización no solo evitó un escenario disruptivo, sino que comienza a mostrar validación en variables clave. En palabras del ministro Luis Caputo, “donde más se está manifestando la robustez de este programa es en lo que tuvimos que pasar en los últimos meses”, destacando la capacidad de atravesar un shock externo sin desanclaje macro. El diagnóstico oficial se apoya en tres elementos: consolidación fiscal, mejora del balance externo y señales incipientes de recuperación de la actividad. El propio Caputo enfatizó que “Argentina ha sido el país que mejor ha reaccionado a esta crisis” y planteó un escenario de expansión impulsado por exportaciones y baja de tasas, con crédito comenzando a reactivarse.
Desde el Banco Central, su presidente Santiago Bausili señaló que “el programa funcionó exactamente como debía funcionar” y destacó la recomposición del frente externo y el inicio de la recuperación del crédito, aunque aún en niveles bajos.
El ministro Federico Sturzenegger sintetizó la lógica del programa en cuatro pilares: superávit fiscal permanente, desregulación, seguridad jurídica y apertura económica. Bajo esta visión, el crecimiento no tiene un techo predefinido, en tanto esté liderado por exportaciones. El énfasis en la agenda de reformas fue transversal. La desregulación masiva, la apertura comercial y los incentivos a la inversión (RIGI) aparecieron como instrumentos centrales para modificar la estructura productiva. En este marco, la política económica se presenta menos como motor directo de la demanda y más como generadora de condiciones para la inversión privada.
En paralelo, en el panel integrado por Marina Dal Poggetto, Emmanuel Álvarez Agis, Andrés Borenstein y Pilar Tavella, apareció con claridad la discusión sobre la transición. Dal Poggetto marcó que “los precios se corrigieron en la dirección correcta, salvo uno: el dólar”, señalando tensiones en la consistencia del esquema. Álvarez Agis advirtió que “la inflación no está anclada” y que la política económica “se ha vuelto menos contractiva”, introduciendo dudas sobre la dinámica futura. Borenstein, en tanto, sostuvo que “la economía va a mejorar” y proyectó crecimiento, aunque sin un boom, con una recuperación gradual apalancada en crédito y construcción. Tavella puso el foco en el frente externo, señalando que “es lo que venía más vulnerable, pero es donde se espera la mayor mejora”, con acumulación de reservas apoyada en mejores exportaciones y una cuenta corriente más equilibrada.
En este contexto, el economista y ex ministro y ex presidente del BCRA, Alfonso Prat-Gay introdujo una de las principales advertencias del evento: “a este programa le falta crecimiento”, tanto por razones políticas —sostener el apoyo social —como macroeconómicas —recomponer la demanda de dinero y la recaudación—. El punto es relevante: el programa logró estabilizar, pero enfrenta ahora el desafío de volverse sostenible en términos reales. La transición implica costos sectoriales y sociales, con heterogeneidad marcada entre sectores dinámicos (energía, minería, agro) y aquellos expuestos a la apertura.
En este marco, uno de los ejes más reiterados en el CEA fue el rol del sistema financiero. El diagnóstico es claro: Argentina parte de un nivel de profundidad extremadamente bajo. La expansión del crédito aparece como condición necesaria para sostener el crecimiento. En este sentido, Leandro Martínez (Banco Provincia) planteó que “para que haya créditos largos se necesita previsibilidad y fondeo de largo plazo”, mientras que desde el sector privado se remarcó que el crédito “empieza a reaparecer, y con él también la necesidad de reconstruir capacidades de evaluación y riesgo”. La agenda incluye desde crédito hipotecario hasta mayor desarrollo del mercado de capitales y canalización del ahorro local —incluyendo el ahorro fuera del sistema— hacia inversión productiva.
El contexto global fue leído con ambivalencia, pero con un elemento transversal: la incertidumbre. Alfonso Prat-Gay señaló que “el mundo está atravesado por un huracán que se llama Donald Trump”, mientras que Pablo García del BID destacó que “la incertidumbre hoy es la norma” y que el desafío ya no es anticipar shocks sino adaptarse a ellos. En paralelo, se sostuvo que el escenario internacional podría volverse favorable para Argentina, con probabilidad de un nuevo ciclo alcista de commodities impulsado por energía e inteligencia artificial.
En síntesis, la principal conclusión de Expo EFI 2026 es el cambio de foco: la estabilización dejó de ser el único eje de discusión. Sin estar completamente resuelta, comienza a ser dada por válida por buena parte de los actores.
El cierre del evento estuvo a cargo del presidente Javier Milei, quien reforzó esta narrativa en clave histórica. “Esto no lo viste, no pasó nunca en los últimos 123 años”, afirmó, al tiempo que sostuvo que la estabilización era una condición necesaria para crecer. En esa línea, remarcó que “lo primero importante para el crecimiento es evitar la hiperinflación y empezar un camino sostenido de desinflación”, y planteó que, con equilibrio fiscal, desregulación y apertura, la economía argentina “empieza a crecer de manera sostenida”. Que el crecimiento sea heterogéneo, una de las principales críticas a la evolución del PBI, es para el presidente lo más lógico y esperable dado que se está cambiando el set de precios relativos y la asignación de recursos productivos entre sectores. El mensaje final fue claro: la fase de estabilización está en marcha y el desafío ahora es consolidar un proceso de crecimiento de largo plazo.