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Finanzas y mercados

El mercado atraviesa una fase de transición: el Tesoro pasó de vender a tímidamente comprar dólares, mientras se aflojan restricciones y vuelve a abrirse el financiamiento externo con emisiones corporativas y sub-soberanas. En este contexto, la dinámica de tasas, liquidez y riesgo país empieza a reacomodarse.

En las últimas semanas se verificó un cambio sustantivo en la dinámica cambiaria. Tras las elecciones, el Tesoro pasó de vender cerca de US$2.000 M en octubre a recomprar divisas en noviembre: acumuló alrededor de US$950 M hasta el 14/11, destinados casi en su totalidad a cancelaciones con OOII (principalmente US$796 M al FMI), sin variaciones en los depósitos en dólares que se ubican en USD 111 M. Este movimiento coincide con la señal del BCRA —explicitada recientemente por su presidente— de que la capacidad de acumular reservas dependerá del proceso de remonetización y del eventual retorno del Tesoro al financiamiento en los mercados.

Si bien el monto aún es bajo, preocupa que los depósitos del Tesoro en el BCRA rondan apenas $4,7 bn, mientras enfrenta vencimientos en pesos por $14 bn en lo que resta de noviembre y más de $40 bn en diciembre, lo que lo obliga a depender de un rollover superior al 90%. A esto se suma que el 28 de noviembre vence la restricción de apretón monetario que elevó transitoriamente los encajes del 45% al 50% para contener la volatilidad preelectoral: su finalización podría liberar liquidez al sistema, facilitando un financiamiento mayor.

En paralelo, noviembre marcó el retorno de las colocaciones en dólares: primero por parte del sector corporativo, que ya acumula más de US$3.000 M en el mes alcanzando de esta manera un récord mensual, y ahora también del segmento sub-soberano. La novedad de la semana fue la salida de CABA al mercado con US$600 M, un movimiento que se suma a la reapertura que había iniciado Córdoba meses atrás y que ahora podría dar paso a una ola de emisiones provinciales -con Santa Fe preparando hasta US$1.000 M y Provincia de Buenos Aires evaluando regresar- en lo que podría ser la antesala de una eventual vuelta de Nación a los mercados internacionales.

En renta fija, los bonos hard-dollar continuaron firmes esta semana, con una suba semanal de 1% para los Bonares y 0,1% para los globales, operando con paridades cercanas a máximos históricos y un riesgo país que hoy cerró la rueda en torno a los 600 puntos básicos -cerca de alcanzar el mínimo de la gestión Milei (558 p.b)-.

El mercado accionario, en cambio, mostró mayor volatilidad tras las correcciones externas, aunque a mitad de semana repuntó apoyado en el sólido balance de Nvidia -la compañía de mayor capitalización global- que despejó temores de sobrevaluación en el segmento de inteligencia artificial y reactivó las expectativas de una posible baja de tasas por parte de la FED en diciembre tras conocerse nuevos datos de empleo.

Por su parte, el tipo de cambio volvió a mostrar calma: favorecido por el goteo de liquidación de ONs en el MULC, registró una variación semanal leve de 0,6% en el oficial y se redujo la brecha con los financieros. Esto se dio en paralelo con una nueva compresión de tasas especialmente de corto (caución y repo) donde el BCRA volvió a reducir la tasa de simultáneas (en la cual absorbe pesos) de 22% a 20% TNA que resulta muy favorable para la recuperación de la actividad. De cara a las próximas semanas, es probable que esta dinámica continúe, apuntalada por la estacionalidad de la demanda de pesos y mayor oferta de dólares por estas nuevas emisiones de deuda.

Economía

La economía argentina, desde el inicio del proceso de estabilización, ha presentado una evolución marcadamente dispar, consolidando una lógica de “ganadores y perdedores” entre sus diversos sectores. Esta dualidad no solo se observa en el nivel de actividad, sino que se traslada de forma análoga al empleo y el salario real.

En cuanto al nivel de actividad económica, si bien la tendencia de fondo se encuentra en una fase de estancamiento desde febrero, el rendimiento sectorial muestra una gran brecha. El bloque de sectores ganadores (agro, energía, minería, intermediación financiera) se encuentra, en promedio, un 11% por encima del nivel de noviembre de 2023. En contraste, los sectores perdedores (construcción, industria, otros servicios) están, en promedio, un -9% por debajo. Pese a esta fuerte dispersión interna, la actividad en su conjunto logra ubicarse un +3,4% por encima.

A diferencia de la actividad, en empleo todos los sectores están peor que al inicio del período. Los últimos datos de agosto muestran que el nivel de empleo general se encuentra -2,2% por debajo del nivel de noviembre de 2023, sin haber logrado superarlo en ningún momento. La caída es levemente mayor en los sectores perdedores, que registran un descenso de -3,0%, mientras que los sectores ganadores logran atenuar la baja a -1,0%. Esta tendencia subraya que, aunque la actividad en los sectores ganadores ha crecido sustancialmente, su capacidad de absorción de mano de obra registrada es limitada o se ha estancado.

Finalmente, en el ámbito del salario real, el panorama es inverso al del empleo, ya que se distingue una recuperación del poder adquisitivo general respecto a noviembre de 2023. Sin embargo, la heterogeneidad persiste. El salario real general se encuentra +2,5% por encima, pero los sectores ganadores muestran la mayor recuperación con un alza de +5,8%, mientras que los sectores perdedores se recuperan de forma más moderada, con un aumento de +1,9%.

De cara al cierre del año, se espera una continuidad en la irregularidad de la actividad económica, con subas y bajas. El último dato de actividad conocido corresponde a agosto, que mostró una variación positiva de +0,3% luego de tres meses consecutivos de caídas. Dados los indicadores sectoriales, se esperaría para septiembre una caída cercana al -1%, reflejando la desaceleración en créditos y comercio minorista de ese mes. No obstante, se anticipa un leve repunte en octubre, sustentado por indicadores mixtos: si bien se registraron aumentos en despachos de cemento (+5,3% en el mes), créditos al sector privado (+1,1% m/m) y comercios minoristas (+2,1%), se vieron contrarrestados por la caída en los patentamientos de autos (-1,5% m/m).

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