Economía Política
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Superclásico Económico Argentino: Devaluación, crisis y recuperación

6 de julio

Devaluación, crisis y recuperación.

Resulta muy interesante analizar la performance de las principales variables de la economía argentina en los últimos años. Desde el año 2011 la actividad lateraliza muy condicionada por el ciclo electoral, con recesión en los años pares y recuperación en los impares.

Este fenómeno da cuenta de una economía estancada producto de un modelo que se ha agotado. No hace falta mencionar que la consecuencia de esto es una caída en el PBI per cápita y en la calidad de vida de los argentinos. Solo con el tiempo podremos saber si el cambio político de diciembre de 2015, con su importante normalización y transformación económica encarada nos logra sacar de esta trampa de decadencia y mediocridad que trasciende esta situación particular de corto plazo.

Para dilucidar esta cuestión, vale la pena comparar la performance de la economía argentina en los bienios 2014-2015 contra el 2016-2017. Ambos casos están signados por el mismo proceso: Devaluación-Crisis-Recuperación (Ver: Lenta pero firme, la recuperación se consolida).


Kicillof versus Prat-Gay

Con impronta futbolística podemos analizar algunas variables para ver qué economía tuvo mejor desempeño. Para realizar este ejercicio consideramos en cada caso seis trimestres corridos, escogiendo el primer trimestre en el mes donde se produce la devaluación.

Por un lado, tenemos la experiencia kirchnerista comandada por Axel Kicillof (gobierno de Cristina Fernández), secundado por Juan Carlos Fábrega y luego Alejandro Vanoli en el Banco Central de la República Argentina. El periodo considerado va desde el 1° trimestre de 2014, tras la devaluación de enero de ese año, hasta el 2° trimestre de 2015.

En el otro lado, tenemos la propuesta de Alfonso Prat-Gay, gobierno de Cambiemos, secundado en el BCRA por Federico Sturzenegger. El periodo pertinente va desde el 4° trimestre del año 2015 (en octubre gana las elecciones Mauricio Macri, y en diciembre asumen y se produce el levantamiento del cepo y la devaluación) hasta el 1° trimestre 2017 (ya el Ministerio de Hacienda comandado por Nicolás Dujovne, irrelevante para el análisis)

1. Producto Bruto Interno.

Hay mucha discusión hoy en día acerca de la actual reactivación económica. Pero lo cierto es que que a seis trimestres de la devaluación, el comportamiento del producto resultó bastante similar en ambos periodos. La contracción acumulada fue de casi 3% en los dos episodios.

Hay una pequeña diferencia en cuanto a la duración de la caída a favor de Cambiemos, pero, por otro lado, la recuperación de Kicillof fue más acelerada. En ambos casos, transcurrido un año y medio la economía arribó prácticamente al mismo lugar.

Veremos cómo sigue el nivel de actividad en los próximos meses (Ver nota sobre la evolución de la actividad: EMAE). Hasta acá, en materia de recuperación hay un claro empate entre ambos modelos (0-0).

2. Consumo.

Contra todos los pronósticos, el desempeño del consumo privado fue notoriamente superior en la gestión Prat Gay que en la de Kicillof.

En el año 2014 el consumo retrocedió más de 7% y luego rebotó con fuerza a partir del plan impulsado para llegar bien parados a las elecciones de octubre de 2015. En el caso del gobierno de Cambiemos, la dinámica del consumo se contrajo algo más de 2% en el año 2016, y la recuperación comenzó a darse partir del quinto semestre. Teniendo en cuenta además la gran cantidad de estímulos distorsivos implementados para sostener un consumo artificial en el gobierno de Cristina, en materia de consumo el punto es para el equipo de Alfonso Prat Gay (Es 1-0 para Cambiemos)

3. Inversiones.

Ni la obra pública aún ha podido activar con fuerza el motor de la inversión en la era Macri. Considerado como uno de los pilares del nuevo gobierno (junto con las exportaciones) el desempeño hasta el momento es bastante pobre. Durante el año 2016 la inversión cayó notablemente, y si bien al momento ya se está recuperando, todavía está lejos de obtener el desempeño esperado por el gobierno.

Es importante destacar que en el periodo Kicillof la inversión está condicionada por la prohibición de giro de utilidades por parte de las empresas, lo que promovió mucha reinversión de las mismas. Siendo uno de los puntos más controvertidos y distorsionados, el punto en materia de Inversión a seis trimestres de la devaluación es para Axel Kicillof (partido igualado: 1-1).

4. Gasto Público.

No hay nada que discutir en este punto.

El manejo indisciplinado del gasto público durante el kirchnerismo ha logrado que pasemos de un importante superávit en el 2003 a un déficit consolidado de más de 8% en el 2016. Una dinámica insostenible por donde se lo mire. El gran problema en esta materia no es solamente el número, si no la dinámica del mismo. La inercia del gasto ejecutada por el kirchnerismo ha sido una constante en su gobierno y es, a su vez, insostenible en el tiempo.

Con mucho esfuerzo el gobierno de Cambiemos está intentando modificar la tendencia explosiva de dicho déficit fiscal que el incremento del gasto produce. Aunque el gobierno aún recibe muchas críticas referidas a esta materia, no hay dudas de que este punto es para Prat-Gay.

(2-1, vuelve a ponerse en ventaja Cambiemos)

5. Exportaciones.

El motor de las exportaciones si está funcionándole a Cambiemos. A seis trimestres de la devaluación, las exportaciones ya crecieron más de 10%. En el caso kirchnerista, para el mismo periodo, todavía seguían en caída.

Esta visión de una Argentina exportadora cobra un rol muy importante teniendo en cuenta la pérdida de fuerza que ha mostrado la demanda interna en los últimos años. Si no hay margen para impulsar la demanda vía gasto público, y el consumo interno está de capa caída, es muy importante que el motor de las exportaciones comience a funcionar.

De la mano del sector agropecuario, y con una clara visión aperturista hacia los mercados externos, las exportaciones ya le juegan a favor del modelo de Cambiemos.

(Punto para Prat Gay, 3-1 estira la ventaja)

6. Importaciones.

Sin dudas es el punto que más polémica genera, pero el punto en materia de importaciones también es para el gobierno de Cambiemos.

La fenomenal caída en el año 2014 de las importaciones durante la era Kicillof da cuenta de la devaluación, de la contracción económica, pero sobre todas las cosas de la calamitosa política de comercio exterior implementada durante el kirchnerismo con el sistema de DJAIs y cepo cambiario.

Contrario a esa época, y haciendo la salvedad de la inexistencia de un boom de importaciones de productos de consumo final, hoy se ha regularizado el mecanismo para importadores el cual ha normalizado el funcionamiento de nuestro mercado externo, tan necesario para poder reinsertarnos al mundo y volver a ser una economía competitiva. (Punto para Prat Gay, es 4-1)

7. Empleo.

En materia de empleo no se han podido sacar ventajas. Muchos sindicalistas probablemente estarán sorprendidos, pero a 18 meses de cada devaluación (seis trimestres) el nivel de empleo es el mismo en ambos casos. Esto es teniendo en cuenta todos los trabajadores registrados con excepción de los empleados públicos: Asalariados privados, asalariados de casas particulares, independientes autónomos y monotributo.

Los empleados públicos se omiten del análisis por una simple cuestión: el empleo público se ha usado circunstancialmente como mecanismo de compensación por la no generación de empleo privado. En lo que se refiere al resto de los trabajadores, no se han sacado mayores ventajas. No obstante el punto es para Kicillof, ya que se prioriza la dinámica de la película mas allá de la foto final. En este sentido, en el inermedio, la evolución del empleo ha sido mejor en el caso kirchnerista (partido se pone 4-2)

8. Inflación.

A dieciocho meses exactos de ambas devaluaciones (recordemos Kicillof enero 2014 y Prat-Gay diciembre 2015), el nivel de inflación anualizado resultó prácticamente el mismo: 25%.

Es cierto que la película fue más difícil para Sturzenegger que para la dupla Fábrega-Vanoli, por la magnitud de las correcciones que tuvieron que realizar. Para el primero, por momentos la inflación llegó a valores del 45 % anual durante el 2016. Lo cierto es que el equipo económico de Cambiemos tuvo la difícil tarea de luchar contra este flagelo en simultaneo a un importante proceso de ajuste de precios relativos que la economía necesitaba hacer: dólar y tarifas principalmente.

Ponderando por esta complejidad y teniendo en cuenta la importancia y la voluntad de encarar un programa de metas de inflación, los más “pro” dirían que el punto habría que dárselo a Cambiemos. Pero para eso deberemos esperar. Al momento, en materia de inflación, estamos iguales en ambos casos. (4-2 sin cambios, acercándonos al final del partido)

9. Reservas Internacionales.

Nada que discutir.El gobierno de Macri no solo unificó el tipo de cambio, sino que también levantó el cepo cambiario y regularizó la deuda en default.

Pasamos de reservas artificialmente cuantificadas con swaps chinos durante el gobierno kirchnerista a tener un exceso de oferta de dólares y considerable incremento en el stock de reservas internacionales del BCRA.

Todavía falta mucho en materia de recomposición de reservas internacionales para asimilarlos a los países de la región. Pero claramente en materia de política monetaria y cambiaría hemos dado un muy buen paso adelante.

Es punto para Prat-Gay (5-2 a minutos del final, ya es partido liquidado)

10. Riesgo País.

En materia de riesgo país, y mas allá del reciente bono a 100 años (Ver: 100 años de soledad… al 7,125 % y desde la frontera) no hay mucho para discutir tampoco aunque en el gráfico no se vea con claridad.

Argentina logró reducir en más de 400 puntos básicos el costo de la deuda argentina durante los últimos dos años. Esto se dio gracias a la regularización de la deuda en default, a la reconstrucción del INDEC y de las estadísticas oficiales y a la reinserción de la economía argentina en el mundo y en el sistema financiero internacional. Pero este fenómeno comenzó a darse anticipadamente durante el gobierno kirchnerista a medida que los mercados iban viendo mayores probabilidades de victoria por parte de Mauricio Macri. Los mercados financieros siempre se anticipan a los hechos, este vez no fue la excepción.

Hoy la Argentina está en vías de volver a ser un país “normal” económicamente hablando. Todavía falta mucho, pero esta baja en el riesgo país es una clara muestra de ello. El punto es para Prat-Gay. (Final del partido: Prat Gay 6 – Kicillof 2)


 

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