Economía Política
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Una elección cargada de incertidumbre

8 de agosto

Este domingo se definirá la primera instancia, de un total de dos o tres (si hubiera balotaje), de las elecciones presidenciales. Más allá de los números concretos, casi todas las encuestadoras han llegado a los días previos con guarismos tan parejos que dan cuenta de un alto nivel de incertidumbre sobre los resultados que definirán la posición de las dos fuerzas mayoritarias.

El sustento electoral del oficialismo se vio menguado como consecuencia de la crisis de balanza de pagos que comenzó en abril/mayo del año pasado. Con idas y vueltas, el apoyo a la gestión de Mauricio Macri tuvo una tendencia descendente desde aquel momento hasta los meses de abril o mayo de este año. Luego de un año de caída, con el panorama de fórmulas más definido, con la economía comenzando una muy tenue recuperación y con la estabilización del dólar desde fines de abril, la imagen del gobierno comenzó a recuperarse. Lo que no es posible saber es si se recuperó hasta un nivel que implique una intención de votos suficiente como para enfrentarse exitosamente a las urnas.

Dos indicadores importantes que solemos analizar para intentar echar un poco más de luz son el índice de confianza del consumidor y el índice de confianza en el gobierno. Ambos indicadores muestran la fuerte caída en la confianza durante el período de la crisis económica y el comienzo de la recuperación desde inicios del año.

Al comparar el nivel en que se encuentran ambos indicadores con los niveles de elecciones presidenciales pasadas, no es posible aportar mayor claridad que los números de las encuestadoras.

El nivel de confianza del consumidor se encuentra en valores inferiores a los del año 2007, cuando el oficialismo triunfó en las elecciones en las cuales Néstor Kirchner le pasó el mando a Cristina Fernandez. El índice de confianza del gobierno, por su parte, muestra valores similares a los de aquella elección.

Con respecto a las elecciones PASO de 2011, cuando Cristina Fernández obtuvo el 50% de los votos y el resto de las fuerzas quedaron muy por detrás, tanto el índice de confianza del consumidor como el índice de confianza en el gobierno se encuentran muy por debajo. Esto descartaría casi por completo que el oficialismo logre una victoria contundente como la de aquel año.

Por último, comparando con la elección más reciente, la de 2015, el humor de los consumidores se encuentra en valores inferiores, aunque la confianza en el gobierno refleja valores similares. Es importante recordar que, en aquella oportunidad, si bien la victoria final terminó siendo para la oposición, en las elecciones PASO el candidato oficialista (Scioli) aventajó por unos 3 puntos a los tres candidatos de la alianza Cambiemos sumados.

En resumen, las señales que ofrecen estos indicadores son contradictorias, lo que no permite reducir la incertidumbre sino fortalecerla. El ICC se encuentra en niveles inferiores al de las últimas tres elecciones presidenciales (fundamentalmente en relación a 2011 y 2015). Por su parte el ICG se encuentra en valores similares a los de 2007 y 2015, pero inferior al de 2011.

La economía afecta a las elecciones… y las elecciones afectan la economía

Uno de los factores más destacados por los analistas al momento de explicar las preferencias de los votantes tiene que ver con el desempeño de la economía. Y claramente el oficialismo no se enfrenta a las urnas en el mejor momento económico.

Sin embargo, tanto más importante que analizar el rol del estado de la economía en el resultado electoral es reflexionar sobre el impacto del resultado electoral en la economía.

Hay cierto consenso respecto a que, si el resultado electoral llegara a ser más beneficioso para el oficialismo que lo que el mercado espera, la economía podría entrar en un círculo virtuoso de mayor estabilidad, previsibilidad y recuperación. Por su parte, si el resultado fuera más duro para el oficialismo también habría un efecto potenciador, pero en la dirección contraria. Al gobierno le resultaría muy difícil mantener la estabilidad nominal hasta las elecciones de octubre, perturbando el ánimo de los consumidores y frenando la tenue recuperación económica comenzada a principios de año. Con este escenario, efectivamente las chances en las elecciones de octubre aumentarían para la oposición a expensas de una caída en el oficialismo.

Un tercer escenario posible es que el resultado se ajuste medianamente bien a lo que el mercado ya tiene internalizado: una diferencia pequeña a favor de la oposición que pueda ser revertida, aunque no con probabilidad cierta, por el gobierno en las elecciones de octubre. En este caso, la incertidumbre actual se extendería hasta dos meses más, sin muchos cambios en las percepciones del mercado y prolongando una definición.

En cualquiera de los tres escenarios es muy clara la interdependencia entre resultado electoral y situación económica. El escenario de alta incertidumbre actual funciona como una especie de freno sobre el estado macroeconómico. Lo que está por definirse este domingo es si el freno continuará activado hasta octubre o si se levantará. Y en caso de que se levante, la dirección y la velocidad que tomará la macroeconomía argentina.


 

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