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Ingresos: ¿comienza la recuperación?

Economía

De acuerdo con los datos publicados por INDEC, el desempleo durante el primer trimestre del gobierno de Javier Milei ascendió a 7,7%, representando una suba de 2 puntos porcentuales (p.p.) versus el guarismo de finales de 2023, y de 0,8 p.p. frente a igual período del año pasado.

Este fuerte aumento era esperable, dada la magnitud del ajuste realizado por el gobierno y la resultante recesión ocasionada, que impactó fuertemente en el mercado laboral: la misma significó unos 460.000 nuevos desocupados durante los primeros tres meses del año, número que se espera que continúe aumentando. En este sentido, el Fondo Monetario Internacional estima que 2024 cerrará con un desempleo de 8,2%; e, incluso, nuestras proyecciones son aún más pesimistas: podría trepar al 9%.

Siguiendo con indicadores del mercado laboral, INDEC también dio a conocer la evolución de los salarios de las distintas categorías para abril. Por un lado, los registrados crecieron en promedio un 1,5% real frente al mes previo; en su interior, los del sector privado subieron 2,9%, mientras que los sector público descendieron 1,2%. Si bien comienza a haber indicios de una leve recuperación, si se los analiza de manera interanual -siempre en términos reales-, los mismos se encuentran aún muy negativos: i) salarios totales -15,9%; ii) privados registrados -10,7% y iii) públicos -24,8%. A su vez, en el acumulado, los salarios crecieron un 60,3% en promedio, quedando por debajo de la inflación del primer cuatrimestre (65%).

En sintonía con lo anterior, la Remuneración Imponible Promedio de los Trabajadores Estables (RIPTE) del mes de abril también mostró señales de recuperación, al aumentar por segundo mes consecutivo en términos reales (+6,7% m/m).

En conclusión, hay algunos indicios de que el mercado laboral comienza a abandonar su fase de ajuste vía licuación de salarios, la cual predominó en los últimos años y permitió que la tasa de desempleo alcance un mínimo histórico de 5,7%. Ahora, el mercado vuelve a ajustar vía cantidades; es decir, mediante un aumento en la cifra de desocupados como consecuencia de la fuerte recesión económica. Hacia adelante habrá que monitorear si la recuperación de los ingresos del último bimestre se consolida, o si estos vuelven a correr por detrás de la inflación; lo cual, con una tasa de desempleo in crescendo y un cuadro social sumamente delicado (pobreza en 45%-50%), puede tensionar el programa económico.

Finanzas y mercado

Durante la semana hubo una nueva licitación de deuda: la Secretaría de Finanzas adjudicó $8,4 billones (bn), obteniendo así financiamiento neto por $2,7 bn. Según lo anunciado, el Tesoro utilizará este remanente para comprar las divisas necesarias para pagar las obligaciones en moneda extranjera de julio (cabe recordar que el 09/07 vencen aproximadamente US$ 2.700 millones entre capital e intereses de Bonares y Globales).

El 97% de lo colocado fue vía títulos a tasa fija: se emitieron dos letras capitalizables (Lecap), una con vencimiento el 30 de septiembre de 2024 (S30S4) y la otra el 30 de diciembre de este año (S13D4), que salieron con una tasa efectiva mensual (TEM) del 4,25% y 4,5%, respectivamente. El 3% restante se captó a través de un bono dollar-linked, con vencimiento el 15 de diciembre de 2025 y una TNA[1] de -8,61%. A su vez, se ofrecieron otras dos Lecap, de más corto plazo (12/07/24 y 16/08/24), pero que se dejaron desiertas -se rechazaron ofertas por $6,7 bn-. La idea es no convalidar una TEM menor a 4,25%, tasa que el Gobierno pretende que sea usada como referencia; y que, según sus estimaciones, se sitúa en terreno real positivo -no así según las proyecciones del mercado-.

De esta manera, el Tesoro sigue avanzando en el proceso de desindexación de su perfil de vencimientos en moneda local, así como consolidando la curva de títulos a tasa fija -ver gráfico-.

Por otro lado, la reacción del mercado a la aprobación de la Ley Bases y el paquete fiscal fue neutra/levemente negativa: los dólares financieros subieron (el MEP 1,2% y el CCL 0,4%), los Bonares y Globales cayeron 1,8% promedio en dólares, y el MERVAL en pesos (USD) bajó 1,5% (1,9%). Lo anterior parecería indicar que los agentes descontaban esta aprobación (“ya estaba en precios”), y que las variables financieras están respondiendo más a otros aspectos coyunturales; como, por ejemplo, la mayor presión cambiaria, cuyo correlato es un menor ritmo de compra de divisas por parte del BCRA, que de hecho acumula tres jornadas consecutivas de ventas netas y cerró la semana con un saldo de US$ -312 M. El mercado aún espera definiciones cambiarias.


[1] Tasa Nominal Anual.

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