Economía
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Vuelven las negociaciones: paritarias y expectativas

16 de febrero

Como todos los comienzos de año, gran parte de la agenda económica se centra en las negociaciones paritarias que determinarán los incrementos salariales y que deben ser acordados entre los sindicatos y las empresas. Mientras que el objetivo de las organizaciones sindicales es el de conseguir los mayores aumentos posibles, por parte del gobierno (principalmente de aquellos encargados de la política económica) se procura coordinar las negociaciones y las expectativas hacia una nominalidad cada vez mayor para garantizar la continuidad del proceso desinflacionario. Negoaciones muy desalineadas con las metas del BCRA generarían un condicionante muy fuerte para lograr los objetivos y/o costos en materia de actividad económica significativos.

En este marco, se comienzan a negociar los aumentos salariales del 2018. Pero antes de analizar las negociaciones del corriente año, ¿qué ocurrió con los salarios a lo largo del año pasado? Las estadísticas del INDEC, que relevan datos de todo tipo de trabajadores (registrados y no registrados, públicos y privados) dan cuenta de que durante 2017 los salarios tuvieron un crecimiento mayor al del promedio de los precios, subiendo así en términos reales y recortando gran parte de la caída sufrida en 2016. Entre enero y diciembre del 2017, el promedio de salarios aumentó un 27,5%. Con una inflación del 24,8% el resultado real es el de una recuperación del 2,1%.  Al momento de observar la composición, se identifica que los salarios que más crecieron fueron los de los trabajadores no registrados del sector privado (31,5%), seguidos por los registrados del sector privado (27,3%) y, por último, los trabajadores del sector público (25%) quienes tuvieron un aumento en línea con la inflación. Es decir que, independientemente de la situación del trabajador, en promedio, no hubo pérdida de poder adquisitivo durante el año pasado e incluso se registraron importantes aumentos.

Lamentablemente los datos del INDEC están disponibles desde hace muy poco tiempo (como consecuencia de la intervención sufrida desde 2007), lo que no permite poner en perspectiva de mediano plazo la dinámica salarial. Para ello, solo podemos acudir a los salarios de los trabajadores registrados del sector privado que releva el Ministerio de Trabajo. En el siguiente gráfico se identifica que durante el año pasado el nivel del salario real volvió al valor del año 2015, recuperando toda la pérdida de 2016. A su vez, se observa claramente que este valor es el mismo del año 2013. Es decir que los salarios reales se encuentran estancados desde hace al menos 4 años. Esto no representa un resultado sorpresivo, sino que es consecuencia del propio estancamiento económico, del que la economía comenzó a  salir recién a fines del 2017. Si no hay mayor producción de riqueza no puede haber nunca mayores niveles salariales, y la economía queda encerrada en un ciclo de caídas y recuperaciones pero con un saldo neto en el mediano plazo igual a cero.

De cara a las negociaciones que ya están comenzando, es de público conocimiento que el gobierno pretende alinear las paritarias en el 15%, la meta de inflación que tiene fijada el BCRA. Sin embargo, los sindicatos se muestran muy en desacuerdo con esta idea. Pero, a diferencia de otros años, la diferencia ya no radica en que los sindicatos quieren fijar nuevos salarios mirando la inflación pasada mientras que el gobierno quiere hacerlo en base a la inflación esperada futura. Al no haber habido pérdida del poder adquisitivo durante el año pasado, en su gran mayoría (hay excepciones) los sindicatos no están reclamando ajustes para recuperar lo perdido en 2017. La diferencia, en esta oportunidad, radica en la diferencia de expectativas y metas de inflación. Los sindicatos (y casi todos los agentes privados) no creen que el BCRA pueda lograr la meta impuesta del 15% de inflación interanual para diciembre de este año. Las expectativas se encuentran más cerca del 20%. Y es por ello que no se logra un acuerdo amplio hasta el momento. Todos los agentes están de acuerdo en negociar en base a la inflación futura, pero no todos ven la misma inflación futura. En este sentido, el incumplimiento de la meta oficial de inflación del año 2017 (17%) no ayuda a generar confianza en la nueva meta (15%).

Particularmente, creemos que las negociaciones paritarias no podrán cerrarse en el 15% que pide el gobierno, sino que, por el contrario lo harán en torno al 18/20%, muy en línea con la inflación. De esta manera el salario real permanecería relativamente estable a lo largo del 2018, subiendo quizás de forma marginal. De esta manera, mientras que la recuperación del consumo durante 2017 tuvo una relación estrecha con la recuperación de los salarios reales, durante 2018 creemos que esto se logrará en base al aumento de la masa salarial como consecuencia del crecimiento del empleo (y no por mayores salarios reales) y el crédito.

Si bien el gobierno necesita hacer todos los esfuerzos de coordinación posibles para lograr un proceso de nominalidad descendente, tampoco sería positivo lograr acuerdos salariales del 15% si luego la inflación termina estando algunos puntos por arriba. Entrar al año 2019 con un nivel de salarios reales cayendo no sería la mejor manera de comenzar un año en el cual el gobierno deberá enfrentarse nuevamente a las urnas.

 

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