Economía
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Crecimiento y más empleo

23 de marzo

Con los datos finales de las cuentas nacionales disponibles, el crecimiento del PBI durante el año pasado finalmente se ubicó en el 2,9%, una décima más que el estimado de 2,8% en base al EMAE. Además, fueron revisados los números del año 2016, y la recesión de aquel año tuvo una importante mejora. Según los nuevos números la caída del PBI en aquel año fue del 1,8%, bastante menos que el 2,3% estimado hasta hace poco tiempo. Esto implica además que, la destrucción de riqueza de ese año fue aún menor que la acontecida en el año 2014 (-2,5%), dos recesiones de características similares.

Más allá del crecimiento agregado del 2017, cabe destacar la dinámica de algunos componentes particulares de la demanda. El factor que más impulsó a la economía fue la Inversión, que tuvo un crecimiento interanual de 11%, llegando el flujo de inversión total del año a superar a los de los años 2012-2016. Por otro lado, el consumo creció un 3,6% interanual desmintiendo las hipótesis de un “crecimiento que no llega a la gente” que debe resignar consumo que antes hacía.

Finalmente, el punto débil del proceso de crecimiento retomado durante el año pasado es el de la sostenibilidad externa. Mientras que las exportaciones crecieron, para las cuentas nacionales y a precios constantes, un 14,7% interanual, las exportaciones se mantuvieron prácticamente estancadas (0,4%). Estas distintas velocidades implican un aumento del déficit comercial que deberá corregirse en algún momento no muy lejano. De no hacerlo, es justamente el factor que podría detener en algún momento de menor liquidez internacional el crecimiento económico, por falta de financiamiento de ese déficit comercial.

Junto con los datos de crecimiento se conocieron los del mercado laboral, donde también hubo buenas noticias. Las tasas de actividad y empleo crecieron, indicando que hubo más gente que salió al mercado laboral a buscar un empleo y que lo consiguió. Como resultado, la tasa de desocupación descendió. Comparando interanualmente, el desempleo que afectaba al 7,6% de la PEA en el último trimestre del 2016, bajó hasta el 7,2% en el último período del año pasado. Por su parte, la tasa de empleo pasó del 45,8% promedio durante 2016 al 46% durante 2017. Esto implica un crecimiento de la ocupación del 2,06% interanual, un número bastante más significativo que le 0,9% que surge de evaluar la evolución del empleo asalariado privado registrado por el Ministerio de Trabajo.

Esto significa que el crecimiento de la economía logró generar más trabajo que el que las cifras del Ministerio de Trabajo mostraban. La diferencia radica en el empleo en negro que capta el INDEC. De la totalidad de empleo que se generó durante todo el año 2017, no todo fue en blanco y continuó creciendo el mercado laboral informal. Esto puede leerse como una buena y una mala noticia. Por un lado, la economía tiene una capacidad de generación de empleo mayor que la que aparentaba, pero gran parte de este trabajo se canaliza vía el mercado informal.

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